La vi anoche. Tenía muchas ganas atrasadas. Todo lo que hace Saura, me gusta. Por encima de todo su sensibilidad y equilibrio de colores y buen gusto.

Me gusta mucho siempre el vestuario que utiliza. Selecciona siempre a los mejores.

Le conocí en un festival de San Sebastián, donde le premiaban por su trayectoria profesional y presentó Fados, que me alucinó.

Saura incluye homenajes a algunas debilidades muy suyas. Ha rescatado una secuencia de Goya en Burdeos donde Paco Rabal, caracterizado como el pintor, baila una jota, y se puede disfrutar de la legendaria Imperio Argentina mientras canta y baila en Nobleza baturra, de Florián Rey. Pero, tal vez, el tributo más especial, y aparentemente más fuera de lugar, se lo rinde a Labordeta.  Mientras desfilan imágenes de la Guerra Civil, se escucha Rosa,rosae, una canción que no tiene nada de jota pero que a Saura le emociona profundamente. “Me apetecía tomarme esa licencia. Esa canción me remueve muchas cosas y, además, para mí, Labordeta es Aragón”.

“Los aragoneses tienen un raro pudor en valorar lo suyo y Aragón no cuenta casi nada, para casi nadie, fuera de sus fronteras”, lamenta el director de La caza. En su carrera, además de por Goya o Labordeta, Saura, un mito él mismo, ha reflejado su devoción hacia otros mitos aragoneses como Gracián, Sender o BuñuelJota de Saura es su última y brillante aportación para que sus paisanos eleven la autoestima y para que la jota vuele con dignidad por el mundo.

 

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