Ya os conté esta propuesta hace años; pero la había leído y nunca la vi en vivo como el domingo pasado en San Telmo. Fue una alegría inmensa ver a esta joven en el centro de una calle llena de gente con su propuesta de amor gratis. Mi hijo sonríe de perfil; no lo podía creer; nos lanzamos a abrazarla. No sabes cómo va a reaccionar y entonces, al sentirse correspondida, sujeta el cartel entre las piernas y abre sus brazos y sonríe de forma desbordante. Carolina se llama esta mensajera del sentimiento más precioso que podamos conocer. Dice que lo hace porque se «ha perdido el afecto».

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