Uno se asusta al leer este enunciado..tranquilos q está todo solucionado.
Ayer paseaba por la calle Santa Fe, cuando un taxi embiste un coche que estaba bien aparcado; la señora perjudicada hablaba por teléfono y a pesar del susto y del ruido, termina su conversación..El conductor se mareó y perdió el sentido; su cara era blanca y chillaba llorando y muy asustado, pues no sabía lo que había pasado. Preguntaba desconsolado si había atropellado a alguien. Una mujer le acompañaba y trataba de calmarle; otro se apuntaba como testigo ocular; la «golpeada» fue magnífica pues no le recriminaba nada y era paciente; la felicité y agradecí por su bondad. Realmente fue una escena muy dura, de la que salí llorando pues consolé con mucho amor al hombre que pudo haber perdido la vida en un segundo o pudo haberla machacado a otra. Cuántas gracias hay que dar en estos momentos en que ves que tu vida pierde un auto o pasas a usar un collarín pero sigue todo como antes. En estos momentos hay que decir : viva la vida ¡ y dar muchas gracias por ella.

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