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Agricultores, campesinos y labradores

Hoy es vuestro día porque hoy estamos de fiesta en Madrid celebrando a vuestro patrono: San Isidro labrador.
Gracias por cada gota de sudor en vuestro esfuerzo diario, por cada arado, sembrado, cosecha recogida..
La tecnología avanza y ahora hay máquinas que a veces sustituyen al hombre, pero antes se hacía todo a mano y con la ayuda de los animales..de dos en dos, bajo el yugo..qué cansancio, pobrecitos..
Os cuento la vida del santo que conmemoramos..pues es muy interesante y bueno saber por qué hoy no trabajamos en la capital de España.

isidro_labrador

San Isidro labrador
(Año 1130)

San Isidro bendito: ruega por nuestros campos y por nuestros agricultores.

Es el patrono de los agricultores del mundo. Le pusieron ese nombre en honor de San Isidoro, un santo muy apreciado en España.

Sus padres eran unos campesinos sumamente pobres que ni siquiera pudieron enviar a su hijo a la escuela. Pero en casa le enseñaron a tener temor a ofender a Dios y gran amor de caridad hacia el prójimo y un enorme aprecio por la oración y por la Santa Misa y la Comunión.

Huérfano y solo en el mundo cuando llegó a la edad de diez años Isidro se empleó como peón de campo, ayudando en la agricultura a Don Juan de Vargas un dueño de una finca, cerca de Madrid. Allí pasó muchos años de su existencia labrando las tierras, cultivando y cosechando.

Se casó con una sencilla campesina que también llegó a ser santa y ahora se llama Santa María de la Cabeza (no porque ese fuera su apellido, sino porque su cabeza es sacada en procesión en rogativas, cuando pasan muchos meses sin llover).

Isidro se levantaba muy de madrugada y nunca empezaba su día de trabajo sin haber asistido antes a la Santa Misa. Varios de sus compañeros muy envidiosos lo acusaron ante el patrón por «ausentismo» y abandono del trabajo. El señor Vargas se fue a observar el campo y notó que sí era cierto que Isidro llegaba una hora más tarde que los otros (en aquel tiempo se trabajaba de seis de la mañana a seis de la tarde) pero que mientras Isidro oía misa, un personaje invisible (quizá un ángel) le guaba sus bueyes y estos araban juiciosamente como si el propio campesino los estuviera dirigiendo.

Los mahometanos se apoderaron de Madrid y de sus alrededores y los buenos católicos tuvieron que salir huyendo. Isidro fue uno de los inmigrantes y sufrió por un buen tiempo lo que es irse a vivir donde nadie lo conoce a uno y donde es muy difícil conseguir empleo y confianza de las gentes. Pero sabía aquello que Dios ha prometido varias veces en la Biblia: «Yo nunca te abandonaré», y confió en Dios y fue ayudado por Dios.

Lo que ganaba como jornalero, Isidro lo distribuía en tres partes: una para el templo, otra para los pobres y otra para su familia (él, su esposa y su hijito). Y hasta para las avecillas tenía sus apartados. En pleno invierno cuando el suelo se cubría de nieve, Isidro esparcía granos de trigo por el camino para que las avecillas tuvieran con que alimentarse. Un día lo invitaron a un gran almuerzo. El se llevó a varios mendigos a que almorzaran también. El invitador le dijo disgustado que solamente le podía dar almuerzo a él y no para los otros. Isidro repartió su almuerzo entre los mendigos y alcanzó para todos y sobró.

Los domingos los distribuía así: un buen rato en el templo rezando, asistiendo a misa y escuchando la Palabra de Dios. Otro buen rato visitando pobres y enfermos y por la tarde saliendo a pasear por los campos con su esposa y su hijito. Pero un día mientras ellos corrían por el campo, dejaron al niñito junto a un profundo pozo de sacar agua y en un movimiento brusco del chiquitín, la canasta donde estaba dio vuelta y cayó dentro del hoyo. Alcanzaron a ver esto los dos esposos y corrieron junto al pozo, pero este era muy profundo y no había cómo rescatar al hijo. Entonces se arrodillaron a rezar con toda fe y las aguas de aquel aljibe fueron subiendo y apareció la canasta con el niño y a este no le había sucedido ningún mal. No se cansaron nunca de dar gracias a Dios por tan admirable prodigio.

Volvió después a Madrid y se alquiló como obrero en una finca, pero los otros peones, llenos de envidia lo acusaron ante el dueño de que trabajaba menos que los demás por dedicarse a rezar y a ir al templo. El dueño le puso entonces como tarea a cada obrero cultivar una parcela de tierra. Y la de Isidro produjo el doble que las de los demás, porque Nuestro Señor le recompensaba su piedad y su generosidad.

En el año 1130 sintiendo que se iba a morir hizo humilde confesión de sus pecados y recomendando a sus familiares y amigos que tuvieran mucho amor a Dios y mucha caridad con el prójimo, murió santamente. A los 43 años de haber sido sepultado en 1163 sacaron del sepulcro su cadáver y estaba incorrupto, como si estuviera recién muerto. Las gentes consideraron esto como un milagro. Poco después el rey Felipe III se hallaba gravísimamente enfermo y los médicos dijeron que se moriría de aquella enfermedad. Entonces sacaron los restos de San Isidro del templo a donde los habían llevado cuando los trasladaron del cementerio. Y tan pronto como los
restos salieron del templo, al rey se le fue la fiebre y al llegar junto a él los restos del santo se le fue por completo la enfermedad. A causa de esto el rey intecedió ante el Sumo Pontífice para que declarara santo al humilde labrador, y por este y otros muchos milagros, el Papa lo canonizó en el año 1622 junto con Santa Teresa, San Ignacio, San Francisco Javier y San Felipe Neri.

8 Comments

  • Marisa

    Labrador, me gusta la palabra en sí misma, me hace pensar en alguien esforzado, volcado sobre la tierra, sin descanso. Un trabajo digno y duro, nunca valorado como merece. Gracias a todos los que labran, con amor y respeto, ya sea la tierra, las mentes, los corazones…..
    Buen día para todos. Me voy «a labrar mi día», estoy de guardia.

  • alicia

    Marisa… Que bonito dices todo!!! Ratifico y «abono» tu comentario. Yo tengo dos geráneos y a veces pienso: uffff que trabajazo!!!
    Reconocimiento y gratitud para las personas que trabajan en el campo, especialmente para los que «crían» melones y sandías.
    Feliz día feriado para todos los madrileños.

  • Feli

    Yo también agradezco y alabo a todas las personas que trabajan en el campo (lo he vivido de cerca).
    Alicia, no crees que hay demasiados melones? yo prefiero las cerezas y las moras!.
    Viva S. Isidro Labrador y viva la vida!

  • Visent

    Mi felicitación a todos los madrileños que tienen como Patrón a San Isidro, labrador, que el santo les proteja y ayude a «labrarse » la vida como muy bien dice Marisa, dignamente con su trabajo y esfuerzo.

    Y también desear a los verdaderos agricultores , que con su duro trabajo cultivan las tierras de España, vean retribuidos dignamente su esfuerzo, cosa que lamentablemente no ocurre en lo general de los cultivos.
    Buenos días todos.

  • Liliana

    Me encanta labrar la tierra cultivar plantines pero lo mas lindo cosechar este año morrones y me apena no poder mostrar fotos de enormes calabazas que cosechamos en un pequeño espacio en casa .y luego le regalo uno a mi suegros y otro a mis padres y me quedan todabia mas besos

  • beguito

    Muy buenos todos los comentarios, pero sobre todo la hisroria de verito, la verdad es que es ella la que nos anima a todos a contar y compartir experiencias autenticas

  • Laurhichi

    me encanta ver cultivos y adivinar q hay plantado!

  • escoba

    Felicidades Laurhichi por plantar, abonar y recoger la siembra de tu proyecto.

    A todos felicitaros por ser labradores de vuestras vidas.
    Besines

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