Que un árbol sea capaz de dar estos frutos es impresionante. Esta maraña blanca me da paz.
Recuerdo de pequeña que el algodón era un rollo entre papeles azules que lo protegían; mi abuelo era un gran pediatra y siempre recuerdo verlo en su consulta para limpiar el aparato del oído con él mojado en alcohol y también el utensilio de la garganta y decir ahhhh antes de pasar a los «palitos de helado» de usar y tirar.
Luego vino el algodón en bolsa hecho ya en bolitas de colores y después pasamos a los discos para desmaquillar, que también se usan mojados en té o manzanilla para relajar la mirada; pocas veces lo ha hecho y sobre todo cuando no había teléfono pues ahora en nuestros momentos de relax estamos pendientes de los mensajes.

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