Así me he pasado todo el día diciéndole a mi hijo que estaba malo en casa y sin poder ir al cole. La tele acompaña pero no en exceso. Ha sido un día de reposo, de acompañarle y de bajar el ritmo; hasta cosí aquello que nunca podía por falta de tiempo. Esos días de paro forzoso son más largos y cuando llega la noche estás más cansado de no hacer nada. La suerte que tenemos que es pasajero.

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