Como fue feriado el miércoles, pudimos hacer deporte como en los viejos tiempos; después de 9 meses de espera, sintiéndome mal, muy mal a veces, he podido volver a jugar al golf; justo lo que significa un embarazo para dar una nueva vida, eso es lo que he experimentado; he vuelto a nacer y este regalo de la vida la quiero vivir a tope y gozándo de tantos dones. Volviendo al golf, lo hago a mi manera. Recolectando hojas, pues querida Marisa, ya están desnudándose los arboles; y rama que estaba caída la guardo para luego decorar mi casa. Mi hija bautizó así el resultado de la bolsa a modo de palmera.Muy difícil para buscar un palo pues iban en aumento las ramas. Me hace mucha gracia pasar por la cafetería y que las señoras q están tomando algo se rían de mi bolsa pues es una locura pero me describe como soy. Cada día tengo más claro que no quiero vivir con presión social; en Europa se vive menos relajado pues están más pendientes de lo que haces y lo que llevas puesto. A mí me gusta «mi casita» de golf, de donde voy sacando tesoros, pero ya no puedo comer ni un caramelo ácido por el asco que me quedó. Una vez salió un ratón pues había guardado un bocata de queso..ya no guardo comida.

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