Me han regalado unos riquísimos y aquí me veis como Forest Gump; pensando que la vida es como una caja tal. Como parte de mi familia ya se fue, me los voy comiendo..según los necesito, ya que cada bombón tiene su momento; no es lo mismo el de almendra que el de chocolate negro y tampoco el que se deshace en la boca al morderlo que el que no se puede partir y hay que dejarlo más tiempo endulzando el paladar.

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