Mucho hacía que no jugaba a las cartas. Esta tarde jugué una súper partida con mi hijo pequeño, que me tiene loca de alegría. Es muy tramposillo y le veo cómo mira de reojo las cartas del compañero o cómo trata siempre de cerrar de golpe para sumar más puntos y ganar. Me he reído mucho. Las tres escaleras se resistían; qué bien lo hemos pasado. Mañana el sueño nos recordará que debimos acostarnos antes.

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