Cuántas veces se nos cruzan los cables y no actuamos con sosiego. Cuántas veces lo notamos en el otro, que viene todo enfadado y nos quiere contagiar su «mala onda». Nada de nada. Hay que despejar la mente y tratar que no nos afecten todos esos cables que mandan órdenes al cerebro; evitemos el enjambre de la foto y que cuando estemos ante una situación tal, la visualicemos para evitarlo. Qué fácil es decirlo..