Dice Baltasar Gracián en El Arte de la Prudencia:
«Hay que cultivar la cualidad más relevante y ayudar a los demás. Cualquiera habría triunfado si hubiera conocido su mejor cualidad. Obsérvese la cualidad reina y redóblese su uso: en unos domina la inteligencia y en otros el valor. La mayoría violenta su capacidad y por eso no destaca en nada. Lo que la pasión exalta con rapidez, tarde lo desengaña el tiempo».