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Cuentos

De niños nos los contaban y los leíamos en la cama al acostarnos..los pequeños de ahora no conocen esa costumbre que cumplí hasta hace bien poco, en que he seguido leyendo al azar el que salía proveniente de diferentes países del mundo. Hasta regalé a mi hijo pequeño unos libros con cuentos de minuto y medio..lo que se tardaba en leer..eso es porque siempre gusta más que te lo cuenten a leerlo..
El que os muestro es de San Telmo..claro..Buenos Aires..no era tan conocido y menos ahora, pero sí me hizo suspirar de melancolía por el recuerdo.
Cuál era tu cuento favorito? ..me viene a la mente La Casita de chocolate..que me daba miedo cuando encerraban a los niños..y Los siete cabritillos..en donde sufría..como siempre..por los cabritos sin su mamá..ah ¡ Los tres cerditos..

11 Comments

  • Verili

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    ESCRIBIÓ MARCELO: Mensaje

    Un Genio diferente

    El era un Genio distinto. Ni mejor ni peor. Distinto. Y además era muy, pero que muy viejo. Y después de miles de años cumpliendo siempre los mismos deseos, decidió cambiar las reglas. Es que como dijo el Poeta Ciego, «el milagro tiene derecho a imponer condiciones»
    Y él las impuso. Claro que el muchacho que acaba de encontrar la lámpara en el hueco de un árbol no lo sabe, y la frota ilusionado pensando en fortunas y palacios…
    – Lo siento. Nada de eso puedo darte.
    – Y entonces ¿qué clase de genio eres?
    – Uno muy original. Ninguna riqueza puedo dar. Sí puedo conceder algunos dones. Pero ninguna cosa. Tampoco puedo cambiarte a tí.
    – O sea que nada puedo pedirte porque ningún deseo me cumplirás.
    – Yo no dije eso. Dije que no puedo cambiarte a tí. Pero sí a los demás. Dime cómo quieres que te vean y cambiaré al mundo entero si lo deseas. Podrás elegir tres cualidades. Pero tengo que advertirte de algunas cosas.
    – Dímelas
    – Yo aparezco una sola vez en tu vida. Frotas la lámpara y tienes que dejarla en el mismo lugar en que la encontraste, sin volver a tocarla nunca más. A nadie puedes decirle ni de la lámpara ni de mi existencia. Exactamente dentro de un año tienes que volver a aquí. Encontrarás una carta junto a la lámpara. Deberás leerla. Tiene que ser exactamente el día número 365, y no podrás tocar la lámpara. Ni un día más, ni un día menos. Si vienes en otro momento; si le cuentas algo a alguien; si vuelves a tocar la lámpara, todos te verán como realmente eres.
    El muchacho aceptó las condiciones del Genio.
    – Quiero que me vean hermoso. Inteligente. Y valiente.
    – ¡Sea! -dijo el Genio- olvidé decirte algo más. Las cualidades no llegan de inmediato, porque el cambio brusco podría matarte. Notarás la diferencia lentamente.
    Dicho esto, el Genio volvió a su lámpara sin despedirse. El muchacho se sentó un rato junto al árbol. Es que aún estaba conmocionado por la aparición. Finalmente se durmió y al despertar, pensó que todo debía tratarse de un sueño.
    Sin embargo, al día siguiente, le pareció que en su pueblo lo empezaban a tratar diferente. Era un cambio muy sutil, pero por ejemplo la señora de la esquina, esa que nunca le dirigía la palabra, le dijo buenos días.
    Otra vez hubo una discusión en el mercado, y cuando los temerarios cuchillos ya mostraban sus filos al sol del mediodía, él se interpuso entre los contendientes y les obligó a cesar en la lucha.
    Un mes más tarde el pueblo enfrentaba un problema de difícil solución y se hizo una asamblea. El muchacho expuso sus ideas y resultaron de provecho. A partir de ese día todos le consultaban sobre asuntos de lo más variados, porque había dado muestras de inteligencia.
    Finalmente se enamoró de la joven Melina y ella correspondió su amor, por lo que decidieron casarse.
    El muchacho ya no tenía dudas. El Genio existía, y cumplió sus deseos. Agradeció enormemente que fuera un Genio aburrido y no le permitiera elegir fortunas ni palacios. Comprendió la sabiduría de tal prohibición, porque el dinero es escurridizo y las relaciones que genera, también. En cambio lo que le había otorgado era duradero. Todos lo veían como él quería ser. Sólo le faltaba esperar el día marcado para quedarse tranquilo definitivamente. Para no olvidarlo resolvió casarse el mismo día, también como una forma de agradecimiento al Genio que cambiando a los demás, lo cambió a él.
    La ceremonia ya había finalizado, y los invitados iban a la fiesta en el campo. El muchacho le dijo a su esposa que quería estar unos momentos solo y que luego la alcanzaría. Presuroso corrió hasta el árbol, y cuando estuvo seguro de que nadie lo siguió, se fijó en el hueco. Allí estaba la lámpara -esa que no podía volver a frotar- y al lado, una carta con su nombre en el sobre:
    «Muchacho:
    Seguramente que tu incredulidad inicial se ha convertido en agradecimiento. No tengo ninguna duda que los tres bienes que me pediste te acompañan: hermosura, inteligencia y valentía. Debo decirte algo pero… ¡No tengas temor! que no te los quitaré. Es que no puedo quitarte algo que no te he dado. No te dije exactamente la verdad. Y la verdad es que como soy un genio muy, pero que muy viejo, mis poderes se han agotado. Solamente me quedan fuerzas para salir de la lámpara de vez en cuando. El humo y la exhibición de mis voluminosos músculos me dejan extenuado, y ya ningún deseo puedo cumplir. Pero me apenaba tanto ver la tristeza de mis amos ante la noticia, que se me ocurrió inventar una historia. Y a partir de ese día, solamente ofrezco el sueño de cambiar la visión que los otros tienen de quien me invoca. ¡Y la historia se hace realidad! No tengas miedo. La belleza, la inteligencia y la valentía las tuviste siempre. Uno desea lo que sabe que tiene en su corazón, pero que no se atreve a ser. No temas. No sé por qué los humanos prefieren creer en un viejo genio antes que en sí mismos. Cuida tus dones porque son tuyos. Siempre lo han sido»
    La voz de su esposa llamándolo lo devolvió del estado de ensueño en que se encontraba. Los invitados esperaban. Ansioso, apuró el paso. Porque es costumbre que los novios lleguen juntos a la fiesta.

    El era un Genio distinto. Ni mejor ni peor. Distinto. Y además era muy, pero que muy viejo. Y después de miles de años cumpliendo siempre los mismos deseos, decidió cambiar las reglas. Para dicha de quien se encuentre con su lámpara.

  • Verili

    MARISA:
    Los cuentos de «mi época» no me gustaban mucho, por eso valoré tanto cuando aparecieron los de M. E Walsh, que dejó de considerar y de tratar a los niños como si fueran tontos de pequeño tamaño.
    Casi no recuerdo ninguno (más allá de las consabidas caperucitas, blancanieves….) pero sí tengo cariño por un texto con el que mi hermana me ayudó a aprender a leer (de muy pequeña): había que pronunciar mucho las erre, «Ramiro rema, su mamá mira una rosa, las ranas croan recorriendo la ribera» Qué nostalgia.
    Abrazos de viernes.

  • Verili

    Qué bonita la palabra nostalgia.
    Me he levantado con el recuerdo de los cuentos de Gloria Fuertes..y esto encontré que me ha producido idem:

    http://www.pepeworks.com/cuentosgloriafuertes/

  • begoña

    Buenos dias a todos, la verdad, es que es cierto que los cuentos ya no se cuentan como se contaban, y por supuesto, a mi hay, uno que especialmente me gustaba y es el cuento de pinocho, que me parece, que es una gozada, cuando nos ibamos a acostar, nuestros padres nos lo contaban a todos. un saludo.

    Bueno disfrutemos de este findesemana que va a hacer buen tiempo un saludo bego

  • Visent

    Muy bonito el cuento de Marcelo, yo también como Marisa,recuerdo los cuentos que entonces leían mis hijas como la caperucita roja, blanca nieves, la cenicienta, el lobo feroz, etc.si bien todos los cuentos infantiles de entonces tenia su emocion y belleza y agradaba mucho a los niños..
    Ahora para colaborar con otro cuento como Marcelo y para que haya variedad, os transcribo el siguiente:
    ¿COMO SE LLMA MI ÁNGEL?
    El Señor ha querido regalarnos la compañía de nuesro ángel custodio.Y es muy bueno que cojamos amistad y confianza con él. Es una ayuda muy segura que debemos agradecer. ^Pero también hay otros «ángeles»…

    «Cuenta una leyenda que a un angelito que estaba en el cielo Dios tuvo a bien hacerle nacer como niño. Así que decidió hablar con Dios.
    ANGEL: Me dicen que me vas a enviar mañana a la Tierra. ¿Pero cómo vivir tan pequeño e indefenso como soy?.
    DIOS: Entre muchos ángeles escogí uno para ti, que te está esperando y te cuidará.
    ANGEL: Pero dime; aquí, en el cielo, no hago más que cantar y sonreir, eso basta para ser feliz
    DIOS:Tu ángel te cantará, te sonreirá todos los dias y tu sentirás su amor y serás feliz.
    ÁNGEL:¿Y cómo entender lo que la gente habla?. Si no conozco el extraño idioma que hablan los hombres.
    DIOS: Tu ángel te dirá las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar, y con mucha paciencia y con cariño te enseñará a hablar.
    ÁNGEL: ¿ Y que haré cuando quiera hablar contigo?
    DIOS: Tu ángel juntará tus manitas y te enseñara a orar, y podrás hablarme.
    ÁNGEL: He oído que en la Tierra hay hombres malos, ¿quién me defenderá?
    DIOS: Tu angel te defenderá a costa de su propia vida.
    ÁNGEL: Pero, Señor, estaré triste porrque no te veré mas….
    DIOS: Tu ángel te hablará siempre de mi y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia, aunque yo siempre estaré a tu lado en cada instante.

    …. una gran paz reinaba en el cielo, pero ya se oían voces terrestres y el angel-niño, presuroso, repettía con lágrimas en los ojitos, sollozando…..
    ÁNGEL: ¡ Dios mio ! Si ya me voy, dime su nombre… ¿Como se llama mi ángel?
    DIOS, Su nombre no importa, tu le dirás….»MAMÁ».

    Autor desconocido
    Tomado de «Cuentos con alma» de Rosario Gómez

  • alicia

    Qué bonito Visent!!! me has emocionado, has hecho que por un momento que haya sentido 6 veces ángel, ya sé que no lo soy, pero tu relato me ha hecho pensarlo.
    En la nevera de mi casa tengo un imán que dice:
    «como Dios no puede estar en todas partes… creo a las abuelas» me encanta, me lo regaló mi consuegra, que ella si que es una abuela inmejorable.
    Yo siento no poder aportar los cuentos que leía de pequeña, todavía no existía la imprente, yo jugaba con los dinosaurios que andaban cerca de mi casa. abrazos para todos.

  • berni

    el principito , pinocho , la cenicienta , blancanieves, bambi
    el que mas me gusta

  • susana

    Qué linda la temática de hoy! Recuerdo hermosos momentos de mi niñez y también la de mis hijos con la correspondiente lectura de cuentos!…Me estoy acordando de un libro maravilloso que leíamos en la escuela, pero con mis hermanas lo sabíamos de memoria: Platero y yo, de Juan Ramón Giménez…. seguro lo conocen…. qué dulzura…

  • escoba

    Preciosas vuestras intervenciones.
    Ya para remate os digo yo cuento los cuentos según me los voy inventando sobre la marcha, improvisando y me regañan los sobris y se han puesto de acuerdo en llamarlos los cuentos más locos que se han contado.
    Me lo paso genial. El mayor les llama show surrealista a Caperucita le digo que le ponga al lobo a dieta vegetariana, la calabaza de Cenicienta es una diligencia y nos vamos al Oeste,…………. muy mal que hago porque como se tuviesen que dormirlos menuda nochecita, jeje de parranda de CUENTOS.

  • Marcelo

    Muchas gracias Verili y Visent

  • Mat

    ¡¡¡¡¡¡¡¡¡ Cómo me gustaban los cuentos…………era impresionante !!!!!!!!!!!! La cenicienta, los de hadas, Los tres cerditos etc………….Caperucita y tantos otros que nos leia mama a los cinco……………Ahora le cuento yo a mi nieta los mismos cuentos porque me gustan mucho…………y a ella tambien me encanta lo de escoba.

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