Si bien hicimos oda a los naranjos, el limón, por muy ácido que sea, no va a ser menos..y más con esta delicadeza que, perdonad otra vez..de dónde puede salir..ché, ché ché..nada más original y hasta elegante para que al ponerte el limón no suelte gotas ni salten las pepitas al plato. Buena idea.
No me gustan ni el color naranja ni el limón; tampoco los premios que se inventaron a la simpatía o antipatía de un personaje famoso.
Me gusta beber agua con limón y hierbabuena; siempre tengo preparada una jarra y así me obligo a beber. Dentro de muy poco volveré a odiar los cítricos, pero por suerte, será temporal.
Qué maravilla son las papilas gustativas que distinguen el dulce de lo salado, de lo amargo..cuánta perfección en nuestro cuerpo y mente.
Besos a todos, todos+

Pin It on Pinterest