Veo en la tele el testimonio de una mujer generosa y amorosa que escucha en la radio el reclamo de un hombre que pide un riñón, y ella siente la necesidad de donárselo. Dice que se sienten una piña; no hay más que ver los gestos y complicidad entre ellos. Esta semana tendrá lugar el trasplante. Buena suerte para ambos. Cuando das sin pedir nada a cambio recibes más ya que el corazón se hace grande.

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