A mis amigos de allá, a mis más pequeños que cuidaba, a Julio y resto de peregrinos del comedor de los sábados, a los porteros de la calle Montevideo, a los taxistas bonaerenses..a mis compañeros de Borges, a mis amigos del alma..
Llevo 8 días sin parar de trabajar y sin salir de casa, ni para dar un paseo. No para de diluviar desde que llegamos. Estoy preparando el calor de hogar.
Esta nostalgia no la puedo expresar con palabras; es un sentimiento que debo aprender a convivir con él; es una mezcla de pena, de incomprensión, de ilusión por volver..

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