Con ellas hemos viajado a Salta . Regresamos ayer después de 20 horas de bus. Ha sido inolvidable. Ya somos una nueva familia unidos en un mismo amor.
Viajaron con nosotros 6 chicos down y fueron ángeles. Nos reímos con ellos y se portaron mejor que los padres pues son un ejemplo para la humanidad por su no maldad. Han hablado por el micrófono sin parar y han corrido pasillo arriba y abajo y siempre con pura alegría. Hicimos sólo una parada para ir al cuarto de baño y jamás escuchamos una queja; se portan peor los niños «normales» o no especiales.
De la euforia vivida no puedo dormir.
María Bernardita en su silla de ruedas y Flavio con sus intentos por llegar a todo caminando a su manera han sido un ejemplo para guardar en nuestros corazones.
Muchas enfermedades que seguro habrán sanado. Mi hija iba con muletas y regresó bailando.
Hay discapacitados no físicos y sí de falta de amor; ojalá puedan ser consolados.
La vida es un regalo. Inmensamente agradecida.

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