Ya domingo me empieza a dar pena porque termina este pack de días de descanso.
El viernes tarde me gusta mucho pero estoy ya muy cansada de la semana; ese día no suelo salir por la noche pues madrugo el sábado por el comedor; por cierto, ayer viví otra vez el Cielo con los peregrinos que quiero tanto; les pregunto qué tal y nunca se quejan y si acaso te dicen más bien mal que bien..tiene hambre y frío.
El sábado por la mañana es gozoso y la tarde llega feliz y me da pena cuando empieza a anochecer..qué tonta soy..sufro por todo..pero también gozo por mucho, por suerte..sino estaría llorando por las esquinas..
El domingo me gusta por la mañana y aunque necesite descansar, si lo puedo apurar y comenzar pronto, mejor; pero sin prisas..lo mejor leer los periódicos con el café..todo muuyyy relajado..
La tarde del domingo me produce melancolía y ya la noche ni os cuento.
Ahora vivo la vida con plenitud; hace poco tiempo atrás no vivía de tanto trabajar; nunca descansaba y era puro estrés. Jamás volvería a repetir pero me alegro de haberlo vivido para valorar ahora tanto tomarme un pan rico al sol.
Así pasan las semanas y quisiera parar el tiempo.