Amigo del alma.
Es especial para mí y además especial pues así llaman aquí a los discapacitados. LLeva su cartel identificativo para que nadie se confunda y tenga prioridad.
Era profesor de paddle hasta que hace 10 años inhaló dióxido de carbono y entró en coma por mucho tiempo. Se recuperó de forma durísima en Cuba durante 3 años.
Es alegre, guapo y muy simpático; brillante, inteligente y ama la vida. Dice que su accidente le hace ser más feliz que antes. Es un ejemplo para mí y para todos.
Le conocí en un maratón solidario y le llevaba abrazado a mí. De ahí que vino a una fiesta de la vida a casa y me dijo que quería viajar a Salta al día siguiente con nosotros; así fue. Vivimos el Cielo juntos, todos en familia. Es un niño grande y le queremos mucho.
Es cabezota y siempre corremos juntos los maratones, aunque diluvie, como el domingo pasado. LLama a cualquier hora al teléfono para quedarse tranquilo sabiendo que no le fallaré. Salió un sol radiante e hicimos una parada para la foto y así poderos mostrar los bosques y lagos de Palermo. Parecemos una pareja de enamorados, y sí, amamos la vida; no parecemos tan deportistas y es que «las remeras» se agotaron..esto puede pasar aquí; nos salimos de la ruta para tener este recuerdo que ahora os regalamos y para que pidáis por él y que mejore cada día.
Nada, hace escultura, dibuja, escribe, estudia fotografía e inglés; practicamos juntos el idioma y cualquiera que nos pasa en la carrera, que en realidad son todos pues somos los últimos, alucinaría por vernos charlar en otro idioma y reírnos.
Termino contando a esta familia Verili, pues Flavio ya se va a integrar, en cuanto lea este homenaje, diciendo que arrancar la carrera con todos los animadores chillando y con mis lágrimas en los ojos de emoción es un premio de la vida; sube la adrenalina y el amor fluye; hay mucha solidaridad e integración. Buenos Aires suma.