No es casualidad que haya conocido a su fundadora, Cecilia, además de campeona del mundo de padel, a la cual vi jugar en Madrid hace años en una final. Ella ha logrado el lema de su Fundación: suma familias. Suma amigos. Suma grandes deportistas. Suma alegría. De este ultimo sí puedo dar fe pues presencié un partido de baloncesto con los protagonistas de la foto y me emocioné mucho por el amor que derrochan, la humildad y ausencia de maldad en esos seres grandes pero con corazón de niños.
Les dan oportunidades para desarrollarse psicológica y socialmente a estos niños y jóvenes con discapacidad intelectual; promueven en ellos el afán de superación; les facilitan la creación de amistades y todo ello con la práctica del deporte. Ya son muchos alumnos y más que van a ser. No hay más que ver a los padres de las criaturas volverse locos de alegría con sólo asistir a un partido o carrera donde sus hijos participan. Ya no me quedan horas al día para poder enriquecerme más con la vida de los otros.
En esos momentos se me sale el corazón.

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