Parece del año de la maricastaña, pero es actual, en el mejor campo deportivo de fútbol de Buenos Aires. No es una crítica, es un recuerdo al gimnasio de mi colegio. Recuerdo que nos reunimos años después en una cena con todos los ex alumnos y cuando entramos para verlo, seguía oliendo igual que en nuestra época colegial. Me llevó a recordar las espalderas y el minitramp, que tan mal se me daba saltar. También a las bolsas de deporte y a lo que pesaban al llevarlas a casa para lavar.

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