Como «las veredas» ( qué palabra tan bonita e inusual) son tan rotas y difíciles de caminar, se levantan y hay que reconstruirlas por trozos. Tratan de proteger lo nuevo con cuerdas o directamente con una tabla del revés encima, pero siempre quedan marcas en el cemento y sobre todo de perros. No hay forma de que seque tranquilo. Esto me recuerda a tantas veces que hemos hecho un trabajo, una comida, un peinado..con esmero y al final algo impide que luzca plenamente.
Yo misma me sorprendo por la variedad de temas y vosotros pensaréis al abrirlo..de qué hablará hoy Verili?