«Estoy indignada»..no hoy..tranquilos..pero alguna vez he repetido esta expresión para indicar que estaba en una situación límite..
En Madrid empezaron a reunirse un grupo de indignados con la situación laboral por la que atraviesan..mejor dicho, de no trabajo, de paro, de incertidumbre sobre su futuro..ya son miles los que acampan en la Puerta del Sol y esta mecha que prendió en la capital española se hace extensiva a muchas ciudades de España y de Europa.
Me está recordando lo que pasó en Madrid después del atentado de Atocha, previo a las elecciones y que provocó un cambio político en España.
Ayer comí tan feliz con amigas y me dijeron si me iba con ellas a «acampar» a la Puerta del Sol…lo hice en mi casa, que es donde mejor estoy, pero entiendo que allí se debe estar bien por la solidaridad y el amor que debe haber entre los «colegas».
Es bueno no callar y poder expresar con libertad .

Al escribirlo, me ha recordado a un libro de poemas de Borges: Los conjurados

Jorge Luis Borges (Argentina, 1899-1986)

En el centro de Europa están conspirando.
El hecho data de 1291.
Se trata de hombres de diversas estirpes, que profesan
diversas religiones y que hablan en diversos idiomas.
Han tomado la extraña resolución de ser razonables.
Han resuelto olvidar sus diferencias y acentuar sus afinidades
Fueron soldados de la Confederación y después mercenarios,
porque eran pobres y tenían el hábito de la guerra
y no ignoraban que todas las empresas
del hombre son igualmente vanas.
Fueron Winkelried, que se clava en el pecho las
lanzas enemigas para que sus camaradas avancen.
Son un cirujano, un pastor o un procurador, pero
también son Paracelso y Amiel y Jung y Paul Klee.
En el centro de Europa, en las tierras altas de Europa,
crece una torre de razón y de firme fe.
Los cantones ahora son veintidós. El de Ginebra,
el último, es una de mis patrias.
Mañana serán todo el planeta.
Acaso lo que digo no es verdadero, ojalá sea profético.

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