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Inocentadas

Qué risa. Por suerte tengo un hijo tan simpático que se ha dedicado a gastarlas. Cuando escribo este diario de mañana, aún tenemos que esperar a que el resto de la familia se lave los dientes, pues les ha puesto sal en los cepillos. Ha llamado a sus abuelos y primos, cambiando la voz y haciéndose pasar por un señor que les tomaba el pelo. Son esos momentos de carcajadas y de nervios que te llevan a nuestra infancia.
Una vez me gastaron la peor inocentada de mi vida y que algún día os contaré. Aún tengo taquicardia de recordarla. Cuando ya hay maldad, es mejor no gastar la broma.
Os volvisteis niños ayer?

4 Comments

  • paqui

    Unos amigos nuestros y hermanos, LosGodis,tienen una imprenta y trabajan juntos.El más chico de los dos «soltero de oro»le decíamos ya tiene dos hijos,llegó de una noche de juerga más bien alicatao(bebido) y se acostó a eso de las diez de la mañana,a su hermano se le ocurrió despertarlo,era domingo y no se trabajaba,él que se encontraba durmiendo la mona,lo despertó a eso del atardecer diciendo vamos,que ya es lunes que llegas tarde al trabajo,tanta juerga,no puede ser para rendir en la imprenta,de dio el mono,se lo puso,le preparó el desayuno y se lo tomó,de todas formas miraba por la ventana y le decía,»gordo»que rara está la mañana,que está amneciendo ,bajo a a imprenta,arrancó las máquinas y empezó a trabajar,a esto que llegaron otros amigos vestidos de domingo y él estrañado les preguntó y los otros nada que iban a la capital»ja,ja..» y hasta que ya anocheció estuvo montando papeles.

  • Pepy

    … Ayer volví a comprobar que a pesar de la edad, no he perdido mi inocencia. Y ¿sabéis?, esto me ha dado una gran alegría, porque significa que no he perdido ese algo de niñez que todos llevamos dentro.

    La broma me la gastó una buena amiga… Me mandó por la mañana un sms, informándome de que había tomado la decisión de marcharse muy lejos a cumplir un sueño que algún día realizará. Esta noticia me dio mucha felicidad por ella, pero por otro lado me daba mucha pena porque haría que nos separásemos.
    Al mediodía, en el almuerzo, ella fue nuestro tema de conversación… Yo me cuestionaba muchas dudas que trataba de resolver de la mejor manera posible, e incluso con la ayuda de mi marido.
    Pasé toda la tarde pensando en ella y en los cambios que se producirían, y ¿por qué no?, temiendo un poquito por esto.

    … Por la noche me llamó por teléfono, ¿cómo no? hablamos largo y tendido de su decisión, yo le decía que la apoyaba, pero que tuviera mucho cuidado, etc, etc, etc… La pobre, al ver que yo no caía del burro me dijo: “Pero, ¡vamos a ver!, ¿qué día es hoy?”…

    ¡Ay!, lo que me pude reír de esta inocentada… Porque estas son las que no dañan, las que no llevan implícitas la mala follá, como dicen los granaínos. Las que hacen que tu corazón de pequeños vuelcos, mezcla de alegría y de tristeza.

    No pude enfadarme, ¿cómo hacerlo?… Tras esto, me acomodé a ver la gala de Inocente-Inocente, y vi a Mercedes. ¿Qué decir de la broma que le gastaron?, que ella demostró que el oro no estaba en los huevos de gallina, sino en su propio corazón.

    ¡Sí!, ayer fue un día en el que me sentí una niña, y en el que disfruté comprobando que no soy la única a la que le sigue gustando jugar.

    Un beso para tod@s y para cada un@

    Pepy

  • Visent

    Las inocentadas del día 28 de diiciembre, han estado siempre vigentes, si bien yo creo que ahora esta costumbre no está tan arraigada como antes, me parece que en el ámbito general de las familias se dá menos. Yo recuerdo que ya desde niño me daban inocentadas y yo también hacía muchas entre los famiiares, pero ahora por el ritmo de la vida, menos sesegada y agitada que entonces, parece que no hay tiempo para pensar en ellas, hay problemas más gordos que resolver.
    Otra cosa también que ahora no se dá tando es en las noticias de los periódicos, antes recuerdo que daban noticias que te parecían ciertas, había en los periodistas cierta gracia en buscar motivos de la vida correinte o del entorno mundial, para aplicar sus inocentadas, que parecian verdaderas.
    En fin, ese juego de las inocentadas, si no se dán a lo bestia, -como esa que cuenta Paqui- son como una especie de aliciente para hacer crecer la verdadera inocencia y alegrar nuestros corazones.

  • begoña

    Ayer me gastaron a mi una compañera mia del trabajo diciendome que tenia un dia mas de trabajo que en vez de volver hoy tenia que volver mañana pero claro yo desde el momento en que me llamo me extraño un poco.
    Creo que ademas yo siempre he sido el blanco de todas las inocentadas entre todos mis hermanos sobre todo porque me las trago todas.

    Por la noche me llamo mi compañera, y me dice bueno mañana tienes que venir porque era una inocentada lo que te hemos gastado.

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