Ayer disfruté de una mañana cultural y muy andarina..todos los palacios de Madrid donde se cuentan leyendas de difuntos..muy interesante ..desde la Casa de América o Palacio de Linares..donde se cuenta la historia truculenta que abajo adjunto..hasta la Casa del Milagro , inexistente ya, en la calle del Sacramento , cuya historia adjunto tbn.
Pues bien, anduve todo el centro hasta los Jardines de Sabatini..maravillosos.. hay que disfrutar de todo lo que tenemos ¡¡ y de ahí a la estación de Príncipe Pío..qué gusto me da andar por Madrid..que por cierto, estaba bastante sucio y me da pena y rabian una vez mas..pues estaba lleno de turismo y uno quiere que se lleven lo mejor nuestro..y a la vez disfrutarlo los madrileños , verdad?

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Los Jardines de Sabatini se encuentran situados frente a la fachada norte del Palacio Real de Madrid (España), entre la calle de Bailén y la cuesta de San Vicente. Ocupan una extensión de 2,54 hectáreas.
Estos jardines fueron construidos en los años 30 del siglo XX tras la proclamación de la Segunda República, en el lugar que ocupaban las caballerizas construidas por el arquitecto italiano Francesco Sabatini junto al Palacio Real.

Poseen un estilo neoclásico y una simetría típica de los jardines afrancesados. Diseñados en los años 30, destacan por las originales formas que moldean sus arbustos y las formas geométricas en que están dispuestos.

El Gobierno de la República ordenó la incautación de diferentes bienes del Patrimonio Real, entre ellos éste, cediéndolo al Ayuntamiento de Madrid para poder levantar un parque público. El proyecto fue adjudicado al arquitecto zaragozano Fernando García Mercadal tras resultar

Palacio de Linares:
Una turbia leyenda persigue a José y Raimunda, y al palacio que levantaron en Madrid. Según la rumorología madrileña, el palacio de Linares encerraría los fantasmas de los primeros marqueses de Linares, así como el de una niña, su supuesta hija. Siguiendo esta leyenda, José de Murga y Reolid le habría confesado a su padre, el rico comercial Mateo Murga y Michelena, haberse enamorado de una muchacha humilde, Raimunda Osorio, supuestamente hija de una cigarrera de Lavapiés. Al conocer su padre el nombre de la joven, horrorizado, habría mandado a su hijo a estudiar a Londres, con el fin de hacerle olvidar tal amor de juventud. La razón de su espanto vendría dada por el hecho de que esa muchacha humilde habría sido fruto del amor extramatrimonial del propio Mateo con la madre de ésta, y por tanto, ambos enamorados serían hermanos de padre.

La leyenda continúa situando a Mateo recientemente muerto y a los jóvenes recién casados. En tal situación habría encontrado José una carta de su padre dirigida a él en la que le explicaba las razones de su oposición a tal relación. José y Raimunda, conscientes del pecado incestuoso que habrían cometido, se habrían dirigido al papa Pío IX, quien finalmente les habría otorgado una bula papal denominada Casti convivere, esto es, vivir juntos pero en castidad. Sin embargo, el amor que se profesaban les habría hecho pasar por alto su relación de medio hermanos y habrían engendrado una hija, a la que habrían asesinado siendo niña para evitar un gran escándalo. Tal hija, Raimundita, habría sido emparedada o ahogada, y enterrada en el propio palacio y, según tal leyenda, hoy en día, seguiría su espíritu paseándose por los grandes salones del viejo palacio cantando canciones infantiles y llamando a sus padres. A pesar de que durante años no se han podido encontrar pruebas históricas que demuestren que los marqueses eran hermanos de padre y que tuvieran ninguna clase de descendencia, el reciente trabajo de la historiadora Carmen Maceiras Rey parece demostrar lo contrario.

Esta es la leyenda de la Casa del Milagro, donde una noche de principios del siglo XVII el apuesto caballero Echenique, capitán de la guardia de Corps, amo a un bello fantasma que, sigue contando la leyenda, durante el derribo de su casa en la calle del Sacramento, una noche de luna llena salió sigilosamente de entre sus ruinas, como es costumbre en los fantasmas, para dirigirse calle del Sacramento arriba, con el borde de su negro vestido rozando en un suave susurro el empedrado de la calle, sus pies calzados con hermosos chapines también de terciopelo pisando sin hacer ruido. Tras girar por la calle del Cordón llega a la plaza de la Villa. En ese preciso instante, la puerta de la Torre de los Lujanes se abre silenciosamente, la misteriosa dama entra y la puerta se cierra tras ella.

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