Hoy con sólo nombrar estos rombos minis de regaliz, quiero dedicar el diario a mi padre.
De pequeños, bastaba con que moviese la caja a modo de maraca, para saber que había llegado a casa. Siempre las lleva con él y así hemos heredado la costumbre los que nos hemos «criado» con las pastillas que refrescan la boca y evitan la tos. Pequeñitas pero matonas.
Me gusta tomar una; una vez le metí un bote entero a una persona, para evitar el control de alcoholemia y fue muy efectivo..
Me gustan las cajas redondas rojas y pequeñas y no los nuevos formatos que impiden sacarlas bien.
Hoy pasé muchas horas esperando a hacer un trámite administrativo y me puse a hacer orden de bolso, que falta le hacía…dejamos el tema para otro día..y cuando las vi me acordé de mi padre una vez más; le ofrecí al señor que esperaba a mi lado, como quien entrega un tesoro pues no las venden en Argentina; agradecido me contó que había vivido 6 años en Valencia ; nos hicimos amigos pues nunca se sabe y más de una vez me he reencontrado con alguien que pensé tal vez que no nos volveríamos a ver; ahora pienso que sí y por eso me despido con un hasta pronto.

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