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La Gran Vía de Madrid

Como existe la polémica diaria con el cambio de los nombres de las calles ..he pensado dedicar de vez en cuando el diario a alguna calle del mundo para irlas conociendo mejor..así que hoy debuta Verili con la Gran Vía madrileña, que tiene mucha historia.

Además de para servir como vía de comunicación este-oeste de la ciudad, la Gran Vía fue planificada como punto de encuentro de los ciudadanos y como área recreativa y comercial. En estos dos aspectos, supuso un cambio en las costumbres de los madrileños, ya que albergó los primeros grandes almacenes de la ciudad, escaparates de lujo, grandes salas de cine o cafés que se harían muy frecuentados durante sus primeras décadas de vida.

granvia

Era la luz del amanecer la que inspiraba a Antonio López cuando pintó La Gran Vía durante cinco veranos, a partir de 1975. El suyo fue el retrato de una calle silenciosa y solitaria que, 30 años después, sigue seduciendo al artista, que ha vuelto a convertirlo en el escenario de un gran proyecto: Vuelo sobre Gran Vía. Seis cuadros de la avenida. Seis puntos de vista a diferentes horas del día.

Dice el pintor : » Decidí pintar Gran Vía porque siempre me pareció muy surrealista.  En esa primera hora del día, lo que contemplábamos era una gigantesca grieta. La Gran Vía vacía y sin coches era verdaderamente impresionante, una imagen muy distinta a lo que acostumbrabas a vivir en la ciudad. Quise expresar en la pintura ese aspecto fantasmal que puede tener el mundo en que vivimos. Es algo que sólo se aprecia desde fuera. Tiene un tono onírico muy potente. La sensación fue tan tremenda que, después de tantos años mantengo fresco ese recuerdo».

Las obras comenzaron por fin el 4 de abril de 1910 (después de unos largos años pensando en cómo hacerla), con la presencia del alcalde, José Francos Rodríguez, el presidente del gobierno, José Canalejas y la familia real encabezada por el rey Alfonso XIII, lo cual da idea de la importancia que se dio a la obra en su época. La familia real se acomodó en una tribuna situada junto a la «Casa del Ataúd» (donde hoy está el Edificio Metrópolis) y adornada con tapices de la Real Fábrica de Tapices. Además del rey, asistieron la Reina Madre, Maria Cristina, las infantas Isabel y María teresa y el príncipe Adalberto de Baviera.

A las once de la mañana llegó el rey acompañado de su esposa, Victoria Eugenia  y, tras escuchar la Marcha realy los discursos del alcalde y del presidente, descendió de la tribuna real, se dirigió a la casa del cura, anexa a la iglesia de San José, y comenzó su demolición con una piqueta de plata que le entregó Martín Silver. Los obreros comenzaron inmediatamente a trabajar. El primero de ellos se llamaba Álvaro Guadaño. El proyecto de construcción contemplaba la demolición de gran cantidad de caserío, incluyendo varias iglesias, y la desaparición o transformación de numerosas calles.

El primer tramo, entre Alcalá y la Red de San Luis, estuvo dedicado desde el comienzo al comercio de lujo, a imitación de otras calles surgidas en el Siglo XIX por toda Europa . El segundo tramo, hasta Callao, es el más espacioso, como corresponde a su antiguo diseño de bulevar. Desde el comienzo, con la apertura de la estación de metro de Gran Vía en 1919, fue un continuo ir y venir de gentes. Aquí, por ejemplo, se abrieron los primeros grandes almacenes de Madrid, inaugurados en enero de 1924 y siendo uno de los primeros de la ciudad en contar con escaleras mecánicas, tras su quiebra el edificio sería comprado por Sepu (Sociedad Española de Precios Únicos) en 1934 para la apertura de su sucursal en Madrid. El tercer tramo, hasta la plaza de España, albergó espacios destinados al ocio, como cines, teatros, salas de fiestas y cafeterías “a la americana”, y comercios como librerías y tiendas de tejidos, entre otras. También edificios completamente de oficinas. Durante la Guerra Civil, por su proximidad al frente situado en la Ciudad Universitaria y en la Casa de Campo, esta zona de la Gran Vía fue la que más se resintió.

En la actualidad, alrededor de 50.000 coches circulan diariamente por la Gran Vía y, en hora punta, lo hacen 185 autobuses. Hay cuarenta y un hoteles, quince sucursales bancarias, cines , teatros y museos.

1 Comment

  • Marisa

    Más allá del estado en que se encuentran algunos lugares, la Gran Vía tiene distinción, desde su nombre hasta sus edificios. Sí, yo diría que distinción es un buen calificativo. Desde el neobarroco al racionalista, allí está todo. Si no fuera por las tiendas de recuerdos y «souvenirs»…
    Abrazos.

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