Ayer la terminé ¡ Viva ¡ Largos paseos y lecturas durante los meses de Septiembre y Octubre .
Me gusta terminar un libro y más si es tan extenso y de dos tomos..muy interesante cada personaje y cómo el autor se preocupa por la educación de los mismos y también por la naturaleza y sus descripciones. Fantástica junto con Fortunata y Jacinta .

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La Regenta es la primera novela de Leopoldo Alas «Clarín», publicada en dos tomos en 1884 y 1885.1 En palabras de su autor, «fue escrita como artículos sueltos» que «según iba escribiendo iba mandando» al editor. Gran parte de la crítica la ha considerado la obra cumbre de Clarín y de la novela española del siglo XIX, como uno de los máximos exponentes del naturalismo y del realismo progresista.

La Regenta es un fresco de la España de la Restauración. Clarín crea en su novela un microcosmos, Vetusta, por el que desfilan nada menos que ciento cincuenta personajes a los aplica el bisturí con mano certera, dejándonos ver sus entrañas. No estamos ante una novela histórica aunque el ambiente de la Restauración sea el marco preciso en el que se desarrolla la historia de Ana Ozores. Las referencias a los sucesos políticos de esos tres años en los que se desenvuelve la trama brillan por su ausencia. No era esa la intención del autor: el marco histórico y social se da por sobreentendido. Leopoldo Alas adopta una técnica de distanciamiento que va mejor con sus propósitos; por eso, la acción se desarrolla en Vetusta y no en Oviedo, aunque el lector que conoce Oviedo no deje de reconocer cada uno de los rincones de la descripción de Vetusta como una réplica de esta ciudad. La Regenta es sobre todo una novela psicológica cuyos personajes, tanto principales como secundarios, desnudan su alma no sólo ante el lector sino ante sí mismos. El marco histórico y social está presente porque en otras circunstancias, en otra sociedad, hubieran sido distintos de como son. Pero las especificaciones no son necesarias porque los lectores a los que va dirigida la obra son demasiado parecidos a los personajes de la misma. Más adelante señalaremos la importancia que otorga Clarín en la descripción de los personajes a la educación que han recibido y ha moldeado sus pensamientos y sentimientos. Esta educación no es distinta de la que han recibido los lectores, por lo que éstos pueden comunicar perfectamente, sin mayores explicaciones, con los sentimientos de los personajes de ficción.

El autor se esconde detrás de los personajes y les deja hacer. Es suficiente. Rara vez encontramos la voz del narrador dirigiéndose a nosotros. No estamos, pues, tampoco, ante una novela de tesis. El autor no trata de ilustrar a través del relato ninguna opinión particular. Es una novela total, un mosaico en el que los personajes muestran cada uno su particular ideología sin que en ningún momento aparezca la ideología del autor.

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