Qué apetecible y más un lunes de arranque de semana después de un fin de semana de no parar.
Acá se la echan y mucho; pero antes porque comen a las 13.30 aproximadamente. Con los madrugones diarios, la siesta sería un regalo, pero no me llegó aún.
Momento único de captarles tirados en la calle mas transitada de esta ciudad. La hice inclinada para no captar la cara del segundo dormilón pues no podría colgarla sin su consentimiento. No existe la vergüenza; por algo mi lema de Buenos Aires es : «Todo vale».
zzzz

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