Un gesto de manos lo dice todo. Es el único miembro del cuerpo que no admite operación de estética y es el que delata la edad. Las mías no tienen callos ni heridas de guerra, de momento.En esta ocasión fueron un regalo de despedida de una amiga querida, con sus manos y mis diseños en sus dedos. Para mí significan una espera; también un premio porque sabe lo que di en esas horas de trabajo. Quería verlo mucho porque me da paz y preside el hall de la entrada. Justo debajo pongo flores frescas. Las de la foto se llaman «lágrimas»; lágrimas de colores, como el arco iris; lágrimas Verili porque refrescan la mirada.

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