El destino de mi pobre coche es ir sucio por fuera y por entro.Ya sé que no me representa por ser artista y necesitando el orden para vivir, pero ese es mi apartado delatador.. LLevo hijos y toman la merienda a gusto; les pido que no manchen pero siempre dejan su rastro peor que Garbancito. Me meto por atajos para evitar atascos y por el mal tiempo, pasamos charcos «como si estuviéramos en Africa».Hice la mudanza de la tienda de Almirante y se portó como un campeón. Hoy le di un homenaje y lo metí en el «túnel de lavado» ( qué gracia me hace este nombre), que por cierto , qué mal limpian algunos e incluso el mejor, se deja los retrovisores sin rematar. A los niños les gusta quedarse dentro y ver el jabón por encima..a mí me da cierta cosa que no pare..Pues bien, hoy iba con el lustre dado a recoger a mi hijo y le pregunto si nota algo nuevo..y me dice que nada.. Otro cantar es el aspirado integral y tan necesario, pero para ello hay que sacar todo y mi coche es como si fuera la casa del caracol; va conmigo a cuestas. No le falta detalle, que si mis pinturas de uñas de colores, que si papeles, que si pedidos..A veces me avergüenzo de él..soy ingrata porque me ha dado buena vida y se ha llevado muchas multas en la etapa de la tienda Verili.

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