La de la foto es de fin de verano en Sancti Petri.
Necesito al luz para vivir; todo abierto y ventilado.
La luz de Buenos Aires es otoñal y ya los días son más cortos.
Es una luz bonita que me hace pensar cómo pasan las estaciones de rápido.
Las hojas empiezan a cambiar de color.
Somos unos privilegiados por sentirla.

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