Están imponentes. Copas grandes y hojas duras; flores que se abren pareciendo esculturas. La creación me parece grandiosa; cómo si no ha podido nacer tanta belleza y perfección.
Uso aceite de magnolia en Madrid, para recordarme a mi segunda tierra. Siempre me ha gustado lo de aquí allí y lo de allá, acá y lo mismo; rechazo lo que lleva todo el mundo.
Qué bonito es el nombre de Magnolia; antes pronunciar la g en medio como en Magdalena, sonaba raro; ahora se llevan los nombres diferentes; de haber sabido que la perrita era hembra, en vez de Kun, la hubiéramos llamado Argentina; en mi época recuerdo que se puso de moda los nombres de los continentes; África y América se escuchaban poco, pero existen mujeres así llamadas. Aquí las hubieran cambiado de nombre pues acortan todos y usan diminutivos y cada cual más pequeño; por ejemplo: Mamá es ma..y me gusta que me llamen así.

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