Con esta foto tierna me despido de Bariloche para regresar a Buenos Aires.
Esta mujer de 85 años era pura alegría y vida. Posaba feliz con su mate. Ojalá yo pudiera llegar así.
Fue un bello encuentro, al salir de la iglesia , donde ella es como la abuela y madre de todas las familias que allí asisten.
El color Verili nos une con todos vosotros. Nos abrazamos unidos y ya aprovecho para hacerlo de corazón a todos los que me escribís dándome ánimos, pues arrancará una semana muy esperada hace meses y a la que me enfrento con fortaleza y mucha fe. Tranquilos que esto es un paso para volver a revolotear y mostraros las maravillas de mi día a día en la gran ciudad.
Sonreímos a la vida.

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