Ayer, después del día intenso de fútbol, dormí una larguísima siesta profunda de casi 4 horas y si bien me obsesiona aprovechar el día y que no oscurezca, esta vez fue regenerador y gratificante.
Después vi la película In Victus, de Clint Eastwood, que llevaba tiempo queriendo alquilar ya que con motivo del mundial, quiero ponerme al día de Sudáfrica y de su historia.
Mandela, Nóbel de la Paz en 1993, es interpretado maravillosamente por Morgan Freeman; termina la película diciendo esta frase que la aplico a mi vida: «Yo soy el capitán de mi alma».

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