Me quedan pocos días para presentaros a todos los amigos nuevos en esta etapa de mi vida.
Así vende los libros que muestra extendidos en el suelo, sobre una tela de color rosa azalea. Dice que le da cierta pena, pero que lo necesita. Desde su asiento, me muestra el de Sor Inés de la Cruz, monja mexicana y tal vez me lo da porque piensa que soy de ese país. Me vende el de Madre Teresa por 10 pesos y también el de letras de tango a 14. Lo abro y leo: «a mi galleguita querida..» y era una llamada para que lo comprase.
Me lo encuentro en el puente que va desde el Museo de Bellas Artes hacia las universidades. Cuando salgo de una exposición en el Palacio de Congresos, vuelvo a pasar por el mismo puente y le veo sentado en frente justo y me dice que es porque como empieza a anochecer, así aprovecha la luz de la farola que justo se va a encender. Me lo imagino volviendo a extender la tela y cargando con los libros. Siempre los más sencillos sonríen y dan lo mejor.

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