Me gustan y me da pena porque apenas quedan en este mundo que vivimos.
Recuerdo de pequeños tratar de cazarlas e incluso atraparlas y quedarnos con el polvillo en los dedos; ahora de mayor ya no podría hacer eso pues sufro por su vida. Existían de colores y algunas muy grandes. Ahora si ves alguna es de la familia de las polillas y esas no hacen gracias pues es verlas e imaginar un jersey con agujeros.
Cuántas pude llegar a hacer y pegar con plumas previamente teñidas hace 12 años; fue un diseño único y como siempre de innovación de Verili por encima de todo; siempre vienen los plagios después y no lo puedo soportar pues me parece un robo. Los que tengáis los collares, gargantillas y alfileres y tocados de mariposas Verili, guardadlos como tesoros pues así los siento.
Me siento mariposa cada día ya que emprendo el vuelo y me voy posando al calor de las personas que me encuentro en el camino.