No de calor y sí de delicadeza por ver esta foto que tomé en San Telmo, donde me gusta mariposear.
El domingo fue glorioso porque pude pasear sola y parar en los puestos el tiempo que hiciera falta.
Estos sombreros habrán lucido años de esplendor. La primera vez que vine a Buenos Aires de visita, compré un par de ellos que tal vez fueron de Evita Perón..o tal vez no; eso me dijo la vendedora que se deshacía de ellos pues yo no podría venderlos; lo que es la vida, van y vienen de personas por todo lo largo y ancho de este mundo ( así decía Locomotoro, no?)
Esta ciudad es pura ternura y la amo cada día más.
Besos primaverales +

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