Son parte de la familia que se trata y se quiere mucho pues de ahí que a veces sean la hermana que no tuve. Se acaban de marchar toda la pandilla de cuando éramos niñas. Hemos reído y llorado de alegría; nos salía la risa floja. Una ha llegado tan tarde que como se ha perdido hemos empezado a cenar a las 12, pero daba todo igual; el caso era estar juntas. Cada año hacemos la «cena de primas» y vamos rotando de casa; este año como estoy de despedida constante, pues quise que fuera en la mía. Qué felicidad me da abrir las puertas de mi hogar. Hemos tenido que cortar la reunión de lo tarde que es y así noche tras noche sin dormir, pero me gusta la expresión: «Que te quiten lo bailao».
El viento es tan fuerte que ha tirado el árbol de la entrada de casa; pero ya no me altero; ya se recogerá ; no sufrimientos por tonterías.

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