Ayer comí con amigas y celebramos el reencuentro con una muy querida que ha venido de Rusia por unos días; a unos nos destinan a Argentina y a otros a Europa lejos..pues bien, llegó el momento en que la camarera pregunta si tomaremos café y ahí empieza cada uno a pedir que si cortado, yo con mucha espuma, otra que si descafeinado, la de al lado que si con una lágrima de leche..y siempre pienso cómo se acordarán de cada detalle al servirlos en la mesa. Eso demuestra cómo somos cada uno de diferente y de especial. A mí no me gusta nada que tenga leche de más y menos si quedaran restos de nata. El capuchino me gusta por la crema y la canela pero con el café fuerte. En Madrid tomaba muchos cafés americanos mientras trabajaba en el taller; en Buenos Aires tomo uno al día pero en el Café Martínez o en la Nespreso; ese olor me gusta mucho y me doy el homenaje en el momento justo.

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