¿Cómo te llamas? ¿Cuál es tu nombre? Así desde que le conocí hace años. Cada mes voy a buscarle a la calle donde pide ayuda vendiendo mecheros o pañuelos.

No retengo nombres, y le vuelvo a pedir que me recuerde su nombre. “¡Ah! Como el de la cantante. No se me va a olvidar”, y se me olvida.

Muy delgado, negro, bueno, sencillo. Come pan, nada más.

Hoy hacía mucho frío. Tenía un billete de 5 euros y pedí cambio a un taxista. Noa no podía creer que le daría más que una moneda. Hasta el amoroso conductor le dio 50 céntimos para “medio café”. Quiso colaborar. El amor vale más. Su gesto le honró esperando clientes en la parada de taxis.

Los más pobres son los que dan más. Elegí un mechero color más parecido a Verili, y me quería dar más. ¡Nooo! Para ti. Cuánto amor siento por las personas que piden en la calle. Puede que no trabajen, que no quieran hacerlo o no puedan; no soy quién para juzgar. A los vagos que piden sin nada a cambio, nada de nada.

Me dejo la piel cada día, me acuesto tarde trabajando, compensando lo que no pude hacer durante el día. Me levanto pronto, así que los que no mueven un músculo sin motivo alguno pudiendo hacerlo, no son Verili.

Noa lo es. Su mirada es de amor. Que Dios me dé salud para poder escuchar, amar y dedicar mi tiempo a los que lo necesitan.

Os recomiendo esta semana:

Escucha aquí a la cantante Noa:

https://verili.es/musica-para-el-alma/