Hemos cumplido la tradición anual de hacer una fiesta de fin de curso para todos los amigos de la clase de mi hijo y así año tras año cada churumbel. Van creciendo y portándose peor porque no paran, pero ha sido un gusto ver cómo disfrutaban. La nocilla que no falte en la merienda; vaya invento, aunque a mí no me gusta y creo que de mayor nunca la he tomado, ni en ataques nocturnos después de salir una noche de juerga. Hemos hecho gimkana y juegos de toda la vida, como morder la manzana en el barreño, buscar esmarties entre la harina, la escoba..Que no crezcan ¡¡. Todos han ganado.

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