En este año celebrarán sus 850 años de vida.

Notre Dame es la designación en francés para Nuestra Señora, en referencia a la Virgen María.
La Catedral de Notre-Dame es la iglesia más conocida de París sin duda alguna, siendo la obra por excelencia representativa del estilo gótico a nivel mundial.
Su privilegiada situación, bordeada por el Sena y con jardines por delante y por detrás, hacen que la catedral pueda ser observada en su totalidad con total comodidad para el visitante, que podrá inmortalizar su visita con bellas fotografías desde cualquiera de los puentes que cruzan el río, desde su jardín delantero, con las dos torres principales presidiendo la imagen, desde un lateral, pudiendo destacar la expresividad de sus célebres gárgolas ( palabra que me recuerda a la peli delJorobado..), o desde la parte de atrás, donde destacan las altas agujas que coronan su “tejado”.

La construcción de la catedral de Notre-Dame se llevó a cabo entre los siglos XII y XIV (de 1163 a 1345 concretamente), y el proyecto es de Maurice de Sully.
El interior sin duda no es tan impresionante como el exterior para el inexperto en arte, pero resulta ciertamente impresionante entrar a la catedral y ponerse en el pasillo central de la iglesia cara al altar, observando toda su grandeza e inmensidad.
Existe un museo con un tesoro en su sacristía, al que se accede desde el interior de la iglesia.
La catedral tiene planta de cruz latina, una fachada de 40 metros de ancha, una longitud de 130 metros, y una altura máxima de 69 metros.
Contiene 5 naves, 37 capillas, 3 rosetones con 13,5 metros de diámetro cada uno y un total de 113 vidrieras.

Si podemos elegir día y hora para efectuar nuestra visita a Notre-Dame, puede resultar interesante hacerla el sábado a las 14 :30, ya que en ese momento se efectúa una visita guiada totalmente gratuita en lengua española

Para conmemorarlo su 850 aniversario renovarán su campanario, en una operación que, según el diario «Libération», podría costar unos 2,5 millones de euros (3,3 millones de dólares).

Notre-Dame fue acabada en 1345 y en 1769 llegó a contar con veinte campanas, lo que para los responsables de la conservación de ese edificio religioso constituía un «verdadero paisaje sonoro en el cielo de París».

Sin embargo, ante las necesidades de la Revolución Francesa (1789-1799), su metal fue considerado apto para construir cañones y todas, a excepción de la campana mayor -bautizada como Emmanuel-, fueron fundidas con fines militares entre 1791 y 1792.

Las cuatro campanas que se instalaron en su lugar sesenta años más tarde estropearon el efecto del conjunto, no solo por la «mediocre» calidad de su material y por su inadecuado tamaño, sino también, según esos responsables, por estar desafinadas entre sí y con Emmanuel, obra maestra de 13 toneladas de peso y que cuenta en la actualidad con más de 330 años de vida.

Ahora, tras una iniciativa fallida en el 2000, el arcipreste de la catedral, monseñor Patrick Jackquin, ha logrado que el proyecto sea aprobado por el Ministerio de Cultura francés.

A finales de febrero se conocerá el nombre de la fundición elegida para renovar el campanario, que en principio será inaugurado el Domingo de Ramos del año próximo.

Este es uno de los trabajos de mayor envergadura previstos para celebrar el aniversario, entre los que también se encuentran la mejora de la iluminación interior y la reparación de sus principales órganos, así como una serie de eventos, como congresos científicos, espectáculos y exposiciones.

La catedral atrae cada año a 13 millones de personas, entre fieles, peregrinos y turistas, lo que según sus propias cifras, la convierte en el monumento más visitado de Francia, por delante incluso de la Torre Eiffel.

Conservo con mucho cariño unas tapas de plástico de dos velas que dos personas muy queridas encendieron por mí cuando pasé una prueba de salud.

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