Donde pediré por cada uno de vosotros y por vuestras intenciones, con amor y devoción.

Medjugorje, que significa “entre montañas” es un pequeño pueblo situado en Bosnia-Herzegovina, provincia de la antigua Yugoslavia. que soportó la dictadura de Tito bajo un régimen comunista y ateo. Este sistema político generó numerosas persecuciones contra las religiones presentes allí y especialmente contra la Iglesia Católica. Y es justamente aquí, en este enclave, donde la Virgen Santísima se hace presente para hacerle al mundo el último llamado a la conversión. A pesar del régimen comunista, los residentes de esta pequeña aldea, mayoritariamente cultivadores del tabaco y de la uva, han sido gente católica y muy piadosa, que han conservado siempre su fe.. Este poblado se encuentra entre las colinas llamadas Crnica o Podbrdo y el Kricevac o monte de la cruz. Allí, en el Kricevac, en 1933 las mujeres de la aldea construyeron una gran cruz para conmemorar los mil novecientos años de la muerte de Jesucristo, pidiendo por el regreso de sus hombres, que tenían que ir a sitios como Alemania para trabajar. Desde el comienzo de las apariciones esta cruz ha sido objeto de numerosas señales para los habitantes de Medjugorje, quienes la han contemplado iluminada durante la noche o dando vueltas en distintas direcciones. También, en ocasiones, han visto la silueta de la Virgen en vez de la cruz. Medjugorje es realmente mucho más que un pequeño pueblo en Herzegovina. Se trata sobre todo de un auténtico movimiento. Tal movimiento puede ser descrito en sus elementos más importantes de la siguiente manera: se trata ante todo de un movimiento de peregrinación A este lugar de peregrinación han acudido hasta ahora mas de 20 millones de personas de todas partes del mundo, y su número bate records cada año. Otra característica de Medjugorje es que se trata de un movimiento de paz, que actúa desde el interior hacia el exterior. En ese lugar, las personas experimentan en los propios corazones el don de la paz y están dispuestos a transmitir esta paz a los demás, en el propio ambiente de vida: en la pareja y en la familia, a los vecinos y a la propia comunidad, en el propio ambiente de trabajo y en la política. Además de la propia experiencia de reconciliación y paz, los motiva el nombre con el cual la Virgen se presentó a los videntes: Yo soy la Reina de la Paz. En tercer lugar, Medjugorje puede ser también definido como un movimiento de renovación, que renueva duraderamente la vida del individuo, de los grupos y comunidades. Un gran número de personas han vivido en Medjugorje profundas experiencias religiosas: curaciones físicas y espirituales, conversiones, renovación de la oración y de la fe, impulsos para un ayuno saludable, liberación de dependencias especialmente de las drogas. El resultado más evidente de tal renovación son los grupos de oración fundados por los peregrinos después de haber regresado de Medjugorje a sus respectivas comunidades parroquiales.  En Medjugorje, la Virgen María también ha confiado a los 6 jóvenes unos secretos que han de ser revelados cuando Ella lo diga. Cuando se hayan hecho públicos los secretos, entonces se acabarán las apariciones. Todo este tiempo de apariciones, lo dice Ella, es un tiempo de gracia concedido por el Señor a la humanidad, tanto por la manera como se han producido como por la larga duración. Un hecho parecido a éste no se volverá a repetir nunca más.