Hoy comí con una amiga mexicana y echa en falta la comida de su país; a mí no me gusta tanto. Los que se acostumbraron al paladar fuerte lo deben de extrañar. Recuerdo a mi hermano mayor que se quería hacer el «machote» y se comía las guindillas enteras y nosotros no le quitábamos ojo a su cara para ver si terminaba con alguna lágrima por el picor. No me gusta probar aquello que de antemano no me agrada aunque muchos te animan en ese momento con el «venga pruébalo que no pica..»; nada de aventuras; me gusta todo bien seguro y sin sorpresas.
Como soy escrupulosa no como cualquier comida y más si la tienen que amasar mucho con las manos.
Feliz semana a todos y muchos besos de fin de Noviembre.

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