Ayer hice la compra en un supermercado de barrio y mientras esperábamos en una cola interminable, iba aprovechando a buscar todo lo mucho que me faltaba para re-empezar la nueva etapa argentina. Veía pasar por los pasillos a unos niños que podrían salir de un cuadro de Murillo; reían y se decían cosas al oído. Iban y venían y ya les veo que abren un bote de crema y se lo ponen..como la madre estaba al lado venga a hablar por el «celular», yo no era quien para decirles nada ya que aquí hay una sobreprotección a los «chicos». Entre espaguetis y verduras, les veo que vienen corriendo y esta vez comiendo algo..y ya en la caja interminable de pago, veo al más travieso de todos, de unos 5 años, con el pelo todo tieso para arriba ,lleno de gomina..la madre seguía al habla y a mí esta estampa me ha hecho reir y animar una larguísima espera que suponía una vuelta a la España de hace muchos años.
Las estanterías estaban vacías y los precios suben por días. Si pagas con tarjeta de débito de descuentan un 15% de descuento. Al salir hay mucha gente pidiendo ; muchas madres con sus hijos y como te escuchen hablar español, te acompañan todo el trayecto reclamando un pesito..

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