Así decía con ternura el cartel de este puestecito ambulante en las calles de Santiago, Chile.
Ojalá esta mujer pueda seguir maquillando a las niñas que por ahí pasaban y que tampoco vi yo que se sentaran..
Les pintaba al estilo Barbie, princesa, coneja, Minnie y les decoraba con «binchas» (diademas) y coronas.
Que el pueblo chileno luche como niños y que nos de ejemplo al resto del mundo.