Es la mascota de mi hijo Luis. Se lo regalaron hace más de 11 años; cuando nació. Siempre salía en todas las fotos con él y duerme hasta el día de hoy con su amigo. Si se entera que lo muestro y encima así, colgado, se disgustaría, pero le tocó lavado aquel día. En las casas antiguas de Buenos Aires existen armarios que secan la ropa; por donde sube el calor de la calefacción.
Pipi ha viajado con nosotros; le he cosido y hasta huele a pato..Me da pena que deje de quererle porque significará que dejó de ser niño su amo.
Había un personaje de Carlitos que llevaba una manta siempre arrastrando..; conozco gente que da a sus hijos un trozo de tela para dormir..se me ocurre que Feli cuente lo que hacía yo cuando era pequeña..
Un homenaje a las mascotas a las que abrazamos o a los seres que sin tener vida real sí la han tenido para nosotros.

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