Ya no me sorprende pues es mi amigo y nos saludamos varias veces al día pues subo y bajo la calle para ir y volver del cole. Enormes plumeros para combatir el hollín; ay¡ si Mary Poppins los hubiera tenido tal vez no existiera el deshollinador..
Un día y ya se nota la limpieza de Madrid y la suciedad de Buenos Aires, que tan bien me ha recibido. La gente es muy cariñosa. Continúa la vida. Creo que era Garcilaso quien decía al volver de la cárcel o el destierro: «Como deciamos ayer..»