Después de días menos buenos llegan momentos inolvidables..
Julio Iglesias vino a cantar a Bariloche y disfrutamos de su amistad. Ya no es el ídolo de mi juventud, ahora es amigo. Se preocupa por mi salud y se nota que nos quiere a la familia.
Fotos del día y de la noche; de ser humano a artista en el escenario. Ver a la pareja bailando tango en su tierra me recordó a la fiesta de Noche de Tango que hice en Madrid cuando cumplí 40 años.
Son momentos en los que necesito mucho amor y abrazos a montón.
Qué regalo de la vida mostraros mis sentimientos y sobre todo porque llevo años hablando de tantos temas que más de una vez os nombré al protagonista de hoy, pero de ahí a un encuentro y a un abrazo..qué privilegio. Bueno, la verdad es que también daría lo que fuera por abrazaros a todos.

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