Por todos los que pasé había gente sentada y pensativa; sin prisas y llenos de bondad. Me gustaba sentarme entre ellos y charlar. La gente en España apenas saluda y son estas bellas personas los que me alegraron las caminatas.
Os presento a Rosa y Celsa; Perico y no recuerdo más. Ellas contaban que vivían muy bien; que se levantan tarde, que arreglan la casa, cocinan y se echan la siesta..por la tarde se sientan en el banco y charlan; me regalaron castañas para llevar a mi marido que le encantan. Siempre sale a la luz algún familiar que se fue a vivir a Buenos Aires y no regresó..
Por último..a quién me pude encontrar en un bar que había justo abajo..un amigo del alma al que trataría de localizar en Santiago al día siguiente ..y por regalo me llegó su abrazo antes..con nuestro querido Vicent..mi amigo de peregrinaciones; España es grande y que nos pudiéramos encontrar fue el premio al esfuerzo tan grande que hizo mi cuerpo.

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